Los animales de las pinturas rupestres nos hablan de arte y empatía a través de los milenios - Biblioteca de Cartago

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lunes, 21 de junio de 2021

Los animales de las pinturas rupestres nos hablan de arte y empatía a través de los milenios

El escritor y crítico de arte británico John Berger fue uno de los primeros especialistas modernos en señalar, en su estudio de las pinturas de animales en la cueva de Chauvet, el carácter eminentemente artístico de las pinturas primitivas paleolíticas que, durante 20 000 años, pintaron los humanos en las cuevas y abrigos de todo el mundo.

Cuando hoy en día se pregunta a un experto sobre la finalidad que perseguían los pintores rupestres al representar imágenes de animales, a menudo nos topamos con una interpretación utilitarista: que nuestros antepasados pintaban para atraer la caza y para favorecer sus intereses puramente materiales, siendo una operación mágica supersticiosa, en la torpe creencia de que pintando, estos primeros mujeres y hombres lo que perseguían lo conseguirían de alguna manera.

Este ensayista inglés, experto en mirar y en el estudio de la cultura visual humana de todos los tiempos, propone un análisis diferente. La impresión de Berger es que “el artista primitivo tenía un conocimiento íntimo y exhaustivo de estos animales; sus manos eran capaces de imaginarlos en la oscuridad”. En el interior casi abdominal de la cueva inmensa, silenciosa y oscura, el surgimiento de estas imágenes le produce la sensación de que “la mayoría de los animales pintados en Chauvet, en la vida real, eran feroces; sin embargo, las imágenes no delatan ningún miedo. Respeto, sí, un respeto fraternal e íntimo. Por eso, en cada imagen animal hay una presencia humana. Una presencia revelada por el placer. Cada criatura aquí presente está a gusto en el hombre; una formulación extraña, pero indiscutible.”

Las sucesivas pinturas, superpuestas, inacabadas, interactuando entre sí a miles de años de distancia unas de otras, son una multiplicación de un fenómeno absolutamente único, en el que, como en la estética medieval de Santo Tomás, “el placer perfecciona la operación”. Hay mucha más reflexión, pensamiento y capacidad de comunicación en el arte rupestre. Vamos a explicar por qué.

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