El secreto de los Buendía, la visión inédita de Sultana Wahnón sobre Cien años de soledad - Biblioteca de Cartago

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jueves, 17 de junio de 2021

El secreto de los Buendía, la visión inédita de Sultana Wahnón sobre Cien años de soledad

Decía Jorge Luis Borges que sólo hay un género literario: la lectura. Cualquier obra literaria en su origen, concepción y desarrollo, habita únicamente en la cabeza del autor, quien, siguiendo con esta lógica subjetivista, es el único que no puede leerla. No invento nada: Sartre afirmó alguna vez ser el único desdichado humano que no podía leer a Sartre. Dejando aparte el hecho no insustancial de que el bueno de Jean Paul no se perdía gran cosa, no voy a quitarle razón. Un libro, sea del género o la temática que sea, no existe cabalmente hasta que la mirada del lector se posa sobre sus líneas y, de esta manera, se establece el diálogo entre texto y pensamiento que (re)crea la obra en la mente lectora. No hay sistema más poderoso de comunicación ni manera más luminosa, eficaz por otra parte, de obsequiarnos con el deleite cognitivo de nuestra conciencia.

Esa capacidad creadora de la lectura me ha hecho estimar desde siempre —desde que aprendí el contento de leer, se entiende—, los estudios críticos, comentarios, glosas, reseñas y análisis sobre obras y autores, trazados justamente desde la perspectiva del lector. Cuando el crítico participa su experiencia como lector, siempre es certero; y lo es porque no sitúa la obra en un contexto establecido, a menudo impositivo/selectivo, de oportunidad, pertinencia y eficacia, sino que expresa el íntimo valor del gusto propio y la emoción particular —a menudo intransferible, o “incomunicable”, o como se quiera decir—, de la observación individual enfrentada a una visión del mundo concreta, ofrecida a través de una obra que precisa de ese mismo lector para cerrar el círculo exacto del hecho literario. Por expresarlo en resumen: la “crítica” desde la perspectiva del lector es una interpretación en primera instancia, construida sobre el acontecimiento estético/cognitivo y la impresión que la obra deja en nuestro ánimo e inmediato criterio, y sobre nada más. Hace años leí un párrafo sobre este asunto que me pareció bastante atinado, y bien lamento no recordar dónde lo leí ni quién es su autor… Más o menos venía a exponer —cito de memoria—: “El comentario de una lectura es como hacer puenting, la crítica académica es contarnos cómo es el puente desde el despacho del ingeniero conservador del artefacto”.
















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