¿QUIÉN HA GRITADO “¡FUEGO!” EN EL GRAN TEATRO DEL MUNDO? - Fernando R. Genovés - Biblioteca de Cartago

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martes, 25 de mayo de 2021

¿QUIÉN HA GRITADO “¡FUEGO!” EN EL GRAN TEATRO DEL MUNDO? - Fernando R. Genovés

La Gran Catástrofe que recorre el mundo en nuestros días cerrados conduce a un horizonte oscuro que denomino «totalitarismo pandémico». A algunos sorprende la velocidad del progreso que está tomando en las sociedades ¡a escala mundial!, cual si se tratase de un paseo militar, casi tanto como el conformismo y la pasividad con que la población se está tomando la invasión de ladrones de cuerpos y almas. Será cosa de las tendencias convergentes y las «Nuevas Guerras» (versión, «Guerra Civil Global»). ¿Quién sabe? Misterios que ni la ciencia ni los Servicios de Inteligencia (Artificial) han podido aclarar aún. Tal vez porque no se trate de misterios ni secretos de Estado, sino de verdades veladas, de autoengaño y obscenidad dominando la escena, en sesión continua.

El caso es que la naturaleza y los rasgos identificativos de la plaga totalitaria no siempre son identificados ni comprendidos correctamente, circunstancia que afecta también a los pocos críticos que se atreven a denunciarlos. Y una enfermedad mal diagnosticada tiene difícil remedio. Qué sé yo…

De natural escéptico, cada día soy más desconfiado —y, por ende, prudente— aunque vigile con tesón y atención no inclinarme por la pendiente de la afectación y el obsesivo recelo. Es tal la minuciosa operación de la Propaganda y la extensión y «hegemonía» de la Doctrina Oficial sobre este fenómeno planetario que, eso sí, llego a sospechar que tanto los discursos propios y oficialistas como de contenido rebelde y reluctante, en realidad, surjan de la misma mente mentecata y la misma mano maniobrera (nada que ver con la «clase obrera»), es decir, con el sistema operativo actualizado al minuto y una descomunal base de datos a su servicio.

Cierto es que, como en toda guerra, fría o caliente, el aparato de espionaje, el doble juego y la labor de infiltrados y topos por doquier juegan un papel determinante en los avatares de un conflicto. Especialmente en la «Nueva Guerra», en la que corre más la tinta y el bulo que la sangre, los bombarderos arrojan más octavillas y libelos digitalizados que granadas y otras armas explosivas, en la que las paredes oyen, impera la turbia transparencia y el rey va desnudo, aunque, ay, pocos miran y menos quieren ver. El cuento chino que unos y otros cuentan a grandes y pequeños para tenerlos en cuarentena y en vela contiene demasiadas coincidencias, demasiados puntos comunes, demasiado pensamiento único y corrección política compartidos, demasiados lugares comunes, para achacarlos a la casualidad.

El concepto «pensamiento único» ya no tiene nada de abstracto ni de figurativo, aunque sí mucho de realismo sucio. ¿Por qué será? Con el triunfo de lo absoluto, la realidad llega a su fin, el final que todo lo iguala, su estación término, donde confluyen todas las vías, que es el morir.











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